La dieta BARF es una dieta basada en alimentos crudos para que los perros reciban nutrientes para los que su organismo está adaptado. BARF es el acrónimo para “Biologically Appropriate Raw Food”: comida cruda biológicamente apropiada. Y es que, si lo piensas, el humano es el único animal que cocina sus alimentos – los últimos hallazgos hablan de 780 000 años; y hace unos 15 000 que dejamos de ser cazadores y recolectores, para ser agricultores y ganaderos.

Con la ganadería llegarían sistemas complejos de producción de alimentos, precisamente para mantener vivos a los animales, y así asegurar nuestras provisiones. Pero con la popularización de los animales de compañía se ha impuesto la idea de que los perros comen pienso, cuando su organismo es, y sigue siendo, carnívoro. Oportunista, pero carnívoro.

 

¿Qué es la dieta BARF?

 

Creada por el veterinario y nutricionista Ian Billinghurst, la dieta BARF parte del principio de alimentar a los perros con la dieta para la que evolucionaron: una dieta cruda compuesta por carnes y verduras frescas, sin cocinar.

La genética de los perros domésticos es esencialmente la misma que la de sus ancestros: los lobos grises. Y aunque tengan diferencias anatómicas y comportamentales, los estudios recientes lo confirman.

La dieta cruda es alta en proteínas, moderada en grasas, y tiene cantidades mínimas de carbohidratos. Se compone de:

 

  • Carne muscular
  • Huesos carnosos crudos
  • Carne de órganos
  • Verdura y fruta
  • Suplementos complementarios.

 

¿Por qué se habla tanto de la dieta BARF?

 

Aunque simplifique la cuestión a los propietarios, mucha de la comida industrial que se da a los perros no responde a sus verdaderas necesidades nutricionales. Más bien, se sitúa la calidad de algunos piensos detrás de algunas alergias, problemas cutáneos, enfermedades como la diabetes u otros problemas como que no quiera comer.

La dieta BARF aparece como reacción a un mercado industrializado que responde a necesidades humanas, y no caninas. Y aquí se entra en un debate muy profundo que no podríamos cubrir.

 

 

Ingredientes y cantidades

 

Algunos perros no saben gestionar su apetito muy bien, y no controlar las cantidades en relación con su nivel de actividad suele provocar sobrepeso y obesidad. Independientemente de la comida, ya sea deshidratada, cruda, o en forma de golosinas, el peso y la edad del perro son decisivos.

 

Beneficios de la dieta BARF

 

La dieta basada en alimentos crudos tiene múltiples beneficios para la salud de los perros. Entre los directos:

  • Una complexión más delgada y musculosa: casi el 60% de los perros tiene sobrepeso u obesidad, y eso suele derivar en otros problemas de salud.
  • Mejora su piel y su pelaje
  • Dientes más limpios y mejor aliento
  • Mejor olor
  • Más energía y vitalidad
  • Menos riesgo de alergias

 

Pero además, también tiene beneficios indirectos. Muchos problemas físicos están relacionados directamente con el peso: un perro con sobrepeso hará menos ejercicio, y un perro poco activo será proclive a ganar peso. Con una dieta adaptada esto puede mejorar notablemente su calidad de vida al reducir su dolor al andar.

Y, por si fuera poco, no hay que olvidar los beneficios medioambientales. La alimentación cruda tiene una huella ecológica significativamente más pequeña. Por un lado, porque tiene un nivel de procesamiento mucho menor. Por otro, porque el organismo de los perros aprovecha mucho mejor su fibras y nutrientes, lo que se traduce en heces más pequeñas. Además, la dieta BARF también utiliza las vísceras de animales, que nosotros consumimos menos. Y eso contribuye a la reducción de residuos industriales.

 

La dieta BARF: beneficios, riesgos y consejos.

 

Riesgos de la dieta BARF

 

Pese a tantos beneficios para su salud, hay riesgos asociados a la comida cruda:

  • Que esté contaminada. Este es un mercado cada vez más regulado, pero ha habido casos de clandestinidad en todo el mundo. Asegúrate de que el producto esté correctamente envasado, etiquetado, y de comprarlo en una tienda en la que te puedan aconsejar. Además, con una simple búsqueda podrás ver si es un negocio legal.
  • Que sea desequilibrada. Algunas marcas de pienso añaden suplementos de vitaminas y minerales muy básicos, pero en una cantidad standard. Y, aunque la intención es buena, las grasas, vitaminas y minerales de un animal son muy distintas a las de otro. Hay propietarios que preparan la comida de sus perros, y eso está muy bien. Pero, lamentablemente, muchos no saben cómo equilibrar adecuadamente los nutrientes que sus perros necesitan: hidratos, grasas, vitaminas, minerales. Y eso puede provocar carencias nutricionales y problemas de salud a corto, medio y largo plazo.
  • ¡Cuidado con los huesos! Aunque los perros tengan un instinto mordedor variable, y a muchos les gusten los huesos, no todos son aptos. Recuerda que los huesos cocidos se astillan, y que conviene elegir huesos del tamaño adecuado para el de tu perro.
  • Que no le guste. Puede suceder, y tu perro está en todo su derecho. A lo mejor es solo un ingrediente – la variedad es amplia. Pero en muchos casos es su respuesta a un cambio de dieta demasiado rápido. Los piensos tienen un olor más intenso y tu perro puede tardar en acostumbrarse. Por eso se habla de un período de transición que, aunque varía en cada perro, te explicamos más abajo.

 

¿Cómo elegir una dieta BARF?

 

  • La dieta BARF no es nueva. Hay tiendas especializadas, con una gran variedad de ingredientes para prácticamente cualquier perro.
  • Una búsqueda online te dará muchos resultados, aunque no es lo mismo que resolver tus dudas en persona si apenas empiezas.
  • Lo aconsejable es que, si consideras cambiar la alimentación de tu perro a la dieta BARF, lo consultes antes con un veterinario especializado en alimentación, que debería darte una pauta más o menos acorde a sus necesidades.
  • Lee los comentarios de otros clientes. A la gente le gusta contar su historia, y puedes encontrar situaciones como la de tu perro 😉

 

La ciencia, a favor de la dieta BARF

 

Karen Becker, veterinaria especialista en bienestar integral, es una firme defensora de las dietas de alimentos crudos para perros. Sus escritos sobre la dieta BARF destacan sus beneficios si se la compara con el pienso “de toda la vida”.

Por otro lado, Anna Hielm-Björkman, de la Universidad de Helsinki (Finlandia), ha estudiado de durante 20 años la alimentación y las dietas a base de carne cruda. Concretamente, los niveles de homocisteína en perros, un marcador de inflamación y enfermedades crónicas relacionado con la dieta.

En su experimento participaron cuatro grupos de perros durante seis meses:

  • El primero estaba formado por perros alimentados previamente con comida cruda que se cambiaron a comida seca para la segunda mitad del estudio.
  • El segundo grupo era de perros alimentados con comida seca que cambiaron a comida cruda durante tres meses.
  • El tercer y cuarto grupo siguieron comiendo su comida habitual (ya fuera seca o cruda durante los seis meses que duró el estudio).

 

La investigación demostró que los perros alimentados con comida cruda que siguieron comiendo comida cruda tenían los niveles más bajos de homocisteína. Mientras, los perros que comieron comida seca y no cambiaron de dieta los tenían hasta 10 veces más altos que el grupo alimentado con comida cruda. De la misma manera, los perros criados con alimentos crudos y que pasaron al pienso quintuplicaron los niveles del marcador al finalizar el estudio.

Aquí puedes ver una charla de Karen Becker (en inglés) al respecto:

 

¿Cómo se hace la transición a la dieta BARF?

 

Lo primero es estar informado, y en este artículo queríamos dar las claves y los beneficios. Al fin y al cabo, queremos lo mejor para nuestros perros.

Ahora, si tu perro es novato en esto de la alimentación cruda, será muy importante que la transición sea gradual. Una transición completa puede tardar una semana si todo va bien y no hay contratiempos. La clave es ir despacio.

Para empezar, se recomienda que el perro tenga hambre. Para ello, puedes hacer una buena dosis de ejercicio o reducir la cantidad de su última comida, y luego darle un poco de comida cruda para ver cómo reacciona. Si todo va bien, podrás seguir con el cambio.

La transición de los cachorros puede tardar menos – unos pocos días, ya que tienen un sistema digestivo más sano que los perros de más edad. Normalmente, el tiempo de transición está relacionado con la edad del perro, y los perros mayores tardarán más.

No olvides observar a tu perro. Toma notas los primeros días, y así tendrás un registro detallado de cantidades, heces, y comportamientos. Y eso te ayudará a darle una alimentación más adecuada a su organismo.

Tampoco olvides hablar con tu veterinario. Porque en Adiestrar Perros no estamos facultados para recetar dietas, mucho menos si no hemos tenido el placer de conocer a tu perro.

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