La obesidad en los perros es un problema común, y a menudo ignorado. La obesidad es un exceso de grasa corporal que provoca sobrepeso. Se considera que un perro tiene sobrepeso cuando pesa un 10-20% más que su peso corporal ideal, y que es obeso cuando pesa más de un 20% de su peso corporal ideal.

La causa principal es un desequilibrio entre la energía ingerida y la gastada. O, dicho de otro modo, cuando un perro ingiere más comida o hace menos ejercicio del que debería. Se trata de un problema bastante común tanto en humanos como en perros – es el trastorno alimentario más frecuente en los perros, y está relacionado sobre todo con los hábitos.

 

Cómo saber si tu perro tiene sobrepeso

 

El sobrepeso y la obesidad en los perros es fácilmente reconocible a la vista y el tacto, aunque ciertas conductas pueden ser un indicativo. Pero la obesidad también puede ser un síntoma de enfermedad, como el hipotiroidismo o la enfermedad de Cushing (glándulas suprarrenales hiperactivas).

Las señales de que un perro tiene sobrepeso son:

 

  • Dificultad para ver o sentir las costillas, la columna vertebral o la cintura.
  • Flacidez abdominal
  • Cara más grande y redonda
  • Pocas ganas de pasear, o quedarse rezagado durante el paseo
  • Jadeo excesivo
  • Cansancio
  • Necesidad de ayuda para subir y bajar de un coche
  • Evitación de moverse o jugar

 

Obesidad en los perros

* Los veterinarios utilizan un sistema de puntuación de la condición corporal en una escala de 1 a 5 (donde 3 es normal), o de 1 a 9 (donde 5 es normal).

 

Problemas asociados a la obesidad

Cómo sucede con los humanos, la obesidad supone una gran variedad de riesgos, como pueden ser:

  • Intolerancia al calor o al ejercicio
  • Trastornos y complicaciones cardiorrespiratorias
  • Problemas hormonales
  • Enfermedades de la piel
  • Cáncer y trastornos urogenitales, e incluso la muerte.

 

La obesidad no es una cuestión puramente estética, sino que provoca un cambio metabólico que, poco a poco y de forma más o menos directa, afecta a distintas funciones del organismo. A menudo, estos problemas distintos y aparentemente aislados se retroalimentan. Y sostenidos en el tiempo, hacen más difícil su corrección.
Además, el sobrepeso también se asocia a complicaciones quirúrgicas debidas, por ejemplo, a una mayor resistencia a la anestesia o a un ritmo más lento de cicatrización. Pero entre los problemas más comunes que los perros sufren como consecuencia de la obesidad están:

  • Diabetes. Cuando el páncreas no segrega suficiente insulina para regular los niveles de glucosa en sangre. Échale un ojo a nuestro artículo sobre la diabetes en los perros.
  • Enfermedades cardíacas causadas por niveles altos de colesterol.
  • Artritis y otros problemas óseos y articulares, causados por una incapacidad de sostener adecuadamente su propio peso. Eso afecta directamente a su movilidad, lo que hace aún más difícil que su mascota pierda peso.

 

Los peligros de la grasa

Aunque aparezcan corrientes alternativas, los perros son carnívoros oportunistas. Es decir, se alimentan principalmente de proteína animal, grasas e hidratos de carbono en cantidades bajas. Por ese estricto orden.

La energía que no se consume inmediatamente es almacenada como grasa, que no es mala en si misma si está en la proporción adecuada. Hasta hace poco, se la consideraba un simple almacén de energía y un aislante efectivo para los climas fríos de los que proviene el perro.

Con el tiempo, se ha normalizado la presencia de los perros en la ciudad y en el interior de los hogares – en muchos casos, apartamentos. Así, se ha reducido su libertad de movimientos (y el gasto de energía) y se ha extendido la alimentación a base de piensos que, con frecuencia, no están adaptados a la naturaleza canina.

Además, los organismos con sobrepeso segregan más hormonas capaces de alterar el apetito, la inflamación, la sensibilidad a la insulina, el equilibrio hídrico y la presión arterial.

 

Factores que contribuyen a la obesidad canina

Como decíamos, el exceso de energía se almacena principalmente en forma de grasa. Sin embargo, hay otros factores que contribuyen a la obesidad en los perros. Por ejemplo:

  • Genética
  • Edad
  • Sexo
  • Estado reproductivo
  • Inactividad
  • Las decisiones del propietario sobre la ingesta de alimentos del perro
  • Dieta y palatabilidad
  • Entorno
  • Estilo de vida
  • Cualquier enfermedad subyacente que impida el ejercicio.

Algunas razas de perros parecen tener una mayor incidencia de obesidad, lo que le da más peso al factor genético. Sin embargo, los perros en general, y algunas razas en particular, no saben regular muy bien su apetito, cosa que puede llevarlos a ganar peso o incluso a empacharse.

 

Esterilización

La castración y esterilización suele hacerse a una edad temprana, normalmente cuando se produce una disminución natural del crecimiento y de las necesidades energéticas. Los estrógenos también ralentizan la producción de grasa, que disminuye después de la esterilización. Muchos propietarios desconocen este cambio y siguen alimentando a su perro con la misma cantidad de comida, cosa que suele provocar un aumento de peso.

 

Edad

Al igual que nosotros, los perros mayores son menos activos y necesitan menos energía diaria. Por lo general, esa reducción de actividad debe ir acompañada de una reducción proporcional de comida.

 

Restos de comida

Es muy habitual darle restos de comida al perro, cosa que crea hábitos poco saludables y compromete su salud general. Nuestra comida incluye sal, harinas y azúcares. Un consumo ocasional no tiene ningún efecto, pero de volverse habitual puede fácilmente duplicar el aporte energético que el perro necesita.

Abusar de premios y golosinas, o elegirlas de mala calidad puede tener el mismo efecto.

 

No medir la comida

Sorprendentemente, algunos propietarios desconocen la cantidad de comida que deben darle a su perro. Otros no miden la comida, e incluso niegan darles más de lo que el perro necesita. Y también los hay que, por la velocidad a la que el perro come, rellenan el cuenco. Los platos de comida lenta pueden ayudar.

La mayoría de los piensos vienen con un dosificador, y ese es precisamente su propósito, sin importar el tamaño del plato: ajustar la cantidad al peso del perro.

 

Comer con otros perros

El entorno social de las comidas también puede influir en el comportamiento alimentario. De hecho, la mayoría de los perros aumenta su ingesta cuando come con otros: esto es lo que se llama “facilitación social”, y es un hábito instintivo, heredado de la caza en grupo.

Sin embargo, los “perro únicos” también parecen tener mayor riesgo de obesidad, probablemente porque sus propietarios los miman mucho.

 

Los hábitos del propietario

 

Se dice que los perros se parecen a su propietario. Tal vez, más que parecerse, adquieren hábitos similares ya que entienden muy bien nuestras emociones y se contagian de ellas. Como decíamos en el artículo sobre la humanización de los perros, la entrada de los perros a casa ha aumentado la frecuencia y la intensidad de nuestro contacto con ellos. Y eso, a su vez, nos ha llevado a atribuirles cualidades y conductas que no les son naturales y que tienen consecuencias: desde problemas de comportamiento, de comunicación con otros perros, o de sobrepeso.

Un estudio de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, escrito en 2015 por Lourdes Suárez, señala que:

los propietarios de perros no obesos tienen más interés acerca de la nutrición y salud de sus perros, al contrario que ocurre con los propietarios de perros obesos que además de no mostrar interés por la salud de su perro, alimentan con comida mixta y casera a sus perros, les ofrecen aperitivos, siendo un canal de comunicación e interacción con su perro”.

Y nuevos estudios de ese mismo equipo parecen confirmar el hecho de que la obesidad en los perros muchas veces tiene causas humanas, y está relacionada con un bajo nivel educativo de sus propietarios.

 

 

Cómo prevenir la obesidad en los perros

La respuesta más rápida pasa por disminuir las cantidades de comida, o aumentar la de ejercicio. Pero los perros son animales de costumbres, y no les gustan los cambios repentinos. Cuando un perro tiene sobrepeso, se debe cambiar progresivamente sus hábitos de alimentación a la vez que se incrementa el ejercicio. De esta manera se evitará que el perro tenga hambre y aproveche descuidos para robar comida, o que vaya a rebuscar en la basura.

 

  • Aumenta el ejercicio. Paseos más frecuentes y/o más largos, actividades canina como el Agility, o haciendo tu rutina de ejercicio con él.
  • Examina su alimentación y sus ingestas
  • Consulta con un profesional para crear un plan de alimentación.
  • Haz revisiones regulares con tu veterinario de confianza para tener su peso controlado. Te lo hará todo más fácil.
  • Mantén un registro de su peso, sus ingestas y las actividades diarias.

 

Dieta

Para que un perro pierda peso se suele recomendar dietas ricas en proteínas y fibra, pero bajas en grasas. Le dan la sensación de estar lleno, pero también más energía. Sustituir las golosinas tradicionales por opciones más saludables como palitos de zanahoria es una forma saludable de empezar – si le gustan. También hay suplementos nutricionales, que pueden ayudarte.

Ahora, aquí es muy importante que todas las personas de la casa sigan la misma pauta.

Échale un vistazo a nuestra lista de alimentos peligrosos para los perros.

 

Cuándo alimentarlo

Divide la cantidad de comida en varias ingestas, y evita darle de comer muy tarde. Comer antes de dormir es una de las causas más frecuentes de sobrepeso, ya que no la gastará mientras duerme.

 

Nuevos alimentos

Reducir la cantidad de comida no es recomendable ya que, con el tiempo, puede provocar una desnutrición más seria. Recuerda, cuando introduzcas un nuevo alimento, hacerlo de forma gradual durante una semana. Comprueba la cantidad diaria recomendada para no agravar el problema que quieres solucionar, y mezcla el nuevo con el anterior. Observa su reacción.

 

No le des sobras

Evita darle sobras o restos de la mesa. Lee la guía de alimentación diaria recomendada en el envase, y pesa la cantidad antes de servirle el primer plato del día. Así, podrás darle golosinas a  lo largo del día sin sobrealimentarlo.

 

Y por supuesto… habla con tu veterinario

Todas estas recomendaciones están orientadas al bienestar general del perro, que es nuestra prioridad. Pero en Adiestrar Perros no estamos facultados para recetar o suministrar complementos o medicamentos. Entre otras cosas, porque cada perro es único, tiene una salud y unas condiciones físicas y mentales diferentes.
Es muy poco recomendable improvisar. Habla con tu veterinario, que podrá darte unas pautas adaptadas y un plan de alimentación saludable para tu perro. Cuando tu perro empiece a perder peso, tú lo verás más contento, con más energía y más ganas de hacer ejercicio.

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