Tener un veterinario de confianza es una de esas cosas en las que hay que anticiparse: las urgencias nunca son oportunas. Pero muchas son evitables y tienen su causa en la falta de prevención o en el desconocimiento.

Y es que, aunque sea un consejo muy repetido, mucha gente no lleva a su perro al veterinario con la frecuencia recomendada. Error: quien no lleva a su perro al veterinario con regularidad, lo hará por urgencia.

Y si ir al veterinario es una tortura para muchos perros, y un suplicio para muchos propietarios, es porque algo falla: el trato, la costumbre o la frecuencia.
Por eso queremos hablar de la importancia de tener un veterinario de confianza, que conozca a tu perro y que pueda darte los mejores consejos para que se mantenga con un buen estado de salud.

Si lo piensas, con los humanos pasa lo mismo. Se nos recomienda ir al médico con cierta frecuencia, tenemos la figura del médico de familia o de cabecera, con el que hay una relación larga, y sobre todo, de confianza.

Salud y prevención

La salud es prioritaria para los perros tanto como para las personas. Y es, sobre todo, cotidiana. Por eso, esperar a que haya un motivo para buscar un especialista supone un riesgo.
Imagina que tu perro tiene un accidente, y que a la tensión del momento se añade la de buscar un veterinario que esté disponible, sin conocer sus precios o sus métodos.

La mejor manera de prevenir esa doble preocupación es anticiparse. Haz un estudio de mercado, y busca los veterinarios más cercanos para poder comparar y elegir.
Es posible que, cuando lo necesites, tu veterinario de confianza no esté disponible. Pero al menos tendrás una referencia en lo que respecta a precios y protocolos.

Confianza

La confianza es un pilar fundamental a la hora de elegir un veterinario. Las ventajas son muchas, y van más allá del coste de las visitas o del trato.

Si tu perro conoce al veterinario, será mucho más fácil llevarlo a las visitas rutinarias, se estresará menos y hará su trabajo más fácil.
Y si el veterinario conoce a tu perro, tendrá una visión mucho más completa de quién es, de su carácter, su personalidad, debilidades y necesidades.

 

¿En qué fijarse?

Elegir un veterinario no es tarea fácil, especialmente en caso de urgencia. La mejor manera de elegir un veterinario es hacerlo con tiempo y no esperar a la urgencia. Recuerda que siempre es mejor prevenir que lamentar.

Nadie quiere la tensión de tener que buscar un veterinario en fin de semana, festivo, o de madrugada. Pero es que una mala elección puede acabar con una experiencia traumática, no solo para el perro.

Si puedes elegir, sigue estos consejos cuando pases delante de una clínica veterinaria.

  • Échale un vistazo a las opiniones.
  • Fíjate en sus instalaciones y en su equipamiento. Debería ser un lugar tranquilo, limpio y con espacios separados.
  • Si tienes la oportunidad, habla con el veterinario y deja que tu perro lo conozca. Así no se enfrentará a un extraño si decides llevarlo ahí. Observa, de paso, cómo responde tu perro.
  • Observa, si hay otros perros, qué nivel de tranquilidad o de excitación muestran.
  • Fíjate en el lenguaje que utiliza.

¿Y en una urgencia?

  • Debe explicarte qué va hacer, paso a paso.
  • Debe informarte de qué fármacos va a utilizar.
  • Si el perro necesita sedación, debe tener sus constantes monitorizadas. Muchos accidentes ocurren por un exceso de anestesia y una falla en la detección precoz.

En resumen: 4 puntos

Podemos resumir qué hace que un veterinario sea de confianza en estos cuatro puntos.

  • Prevención. Cuantas más visitas hagas con el mismo veterinario, más fácil será llevar a tu perro a sus revisiones. Controlar el estado de salud general de tu perro es una de las claves para que tenga una vida feliz.
  • Confianza ( mutua). Quien se dedica a los animales lo hace por vocación, pero cada profesional aprende y ejerce su trabajo de forma distinta. Si tu veterinario conoce a tu perro, podrás anticiparte a cualquier trastorno o enfermedad. Procura que tu perro lo conozca a él y que asocie las visitas a una experiencia positiva. En este artículo tienes algunos consejos para conseguirlo.
    Cuando hay confianza todo es más fácil.
  • La persona y el profesional. Habla con tu veterinario. Conoce a quién está detrás del mandil. Cuéntale tus experiencias anteriores, si las tienes, y no tengas miedo de preguntarle por experiencias similares. Te sorprenderás de la información que puedes recibir.
  • La clínica. Obsérvala. Observa a los perros que están en ella y los que salen, e investiga cuál es la valoración general.

La pregunta de “¿por qué tener un veterinario de confianza?” se responde sola.

Sin duda, hay accidentes imprevisibles que hacen necesario acudir a un veterinario de emergencia, y que a veces no es el de confianza. Pero los perros viven muchos años, y no tener una referencia temporal sobre su estado su salud aumenta sus riesgos.

Si de algo estamos seguros en Adiestrar Perros es de que, cuidando las condiciones de la vida diaria de tu perro, y con la prevención adecuada, pocas problemas se convertirán en urgencia.

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