Para la mayoría de los perros, salir a pasear, a hacer sus necesidades y a jugar es la mejor parte del día. Es algo que esperan constantemente, y rara vez desaprovecharán una oportunidad de salir para respirar aire fresco, olfatear, escuchar y socializar. Especialmente porque su integración en la vida urbana ha implicado que pasen mucho más tiempo encerrados en casa que al aire libre.

Sin embargo, aunque esa emoción sea inigualable para la mayoría de los perros, algunos tienen reacciones menos positivas cuando se trata de salir a la calle. Y cuando un perro muestra miedo, ansiedad, o depresión, es muy importante afrontar el problema lo antes posible. Ese miedo viene de alguna parte. Saber identificar la causa es el primer paso para ayudarlo a superar un problema que tiene consecuencias, tanto para su bienestar, como para tu tranquilidad.

En este artículo, nuestro etólogo canino te explicará las causas más probables, cómo reconocerlas, y qué puedes hacer para solucionarlas.
Porque si tu perro no quiere salir a la calle, lo más probable es que haya un problema.

14 motivos por los que un perro no quiere salir a la calle

 

#1. Malos recuerdos / traumas

 

Entre los procesos de aprendizaje canino está el condicionamiento clásico. Seguramente lo conoces por el famoso experimento del perro de Pavlóv, que acabó salivando tras el sonido de una campana, después de haber aprendido que después de la campana llegaba la comida.

Y, de la misma manera en que eso se utiliza en los distintos tipos de adiestramiento canino, se puede aplicar a las malas experiencias.

Si tu perro ha tenido alguna experiencia desagradable en la calle, puede haber creado una asociación negativa. Por ejemplo, un susto con un vehículo, una picadura de abeja, un ruido fuerte, o un resbalón en suelo mojado. Si es así, el recuerdo puede ser motivo de ansiedad.

Los perros son animales muy inteligentes y, como nosotros, recuerdan estos hechos. Pero a falta de nuestra secuencia lógica, a menudo generalizan estos recuerdos negativos, que generan miedos irracionales a lo que no pueden evitar.

Y para evitar que ese hecho traumático se repita, prefieren evitar el riesgo por completo y quedarse en el interior tanto como sea posible.

 

#2. Entorno desconocido

 

¿Te has mudado recientemente?
A los perros no les gustan los cambios repentinos. De hecho, un entorno completamente diferente al que está acostumbrado puede ser una situación muy estresante. El repertorio de ruidos, olores, perros y personas de un barrio distinto pueden contraponer su curiosidad por saber qué pasa ahí afuera, con el miedo de enfrentarse a lo desconocido. Y esa es una causa muy frecuente de que un perro no quiera salir a la calle.

Si tu perro no está familiarizado con un entorno nuevo, necesitará tiempo para adaptarse a él. Por eso, si tienes la oportunidad de llevarlo a tu nuevo hogar antes de instalarte definitivamente en él, habrás dado un gran paso. Pero deberás esforzarte en darle apoyo y seguridad a tu perro mientras explora su nuevo mundo.

Mi perro no quiere salir a la calle

Kevin.
https://www.flickr.com/photos/coyotecreek/

#3.  Fenómenos meteorológicos desconocidos

 

El mal tiempo puede hacer que un perro no quiera salir a la calle. Y aquí no hablamos simplemente del frío o la lluvia, fenómenos más o menos habituales y con una solución relativamente fácil – un abrigo, unas botas para perro, o un secado con aire caliente a la vuelta. Hablamos, más bien, de situaciones más extremas, como la nieve, vientos fuertes o tormentas eléctricas.

Si tu casa está bien aislada y es tranquila, es probable que tu perro no tenga idea de los cambios meteorológicos y que, cuando lo saques a pasear con mal tiempo, no lo pase bien.

 

#4. Sensibilidad general

 

Otro motivo porque un perro no quiere salir a la calle esla hipersensibilidad. La exposición repentina de un perro a cosas nuevas puede causarle cierta ansiedad. De hecho, algunas razas de perro son más sensibles con otras. Por ejemplo, el Border Collie, el Perro de aguas, o los Pastores belgas y australianos, son conocidos por desarrollar miedos a cosas relativamente habituales en la ciudad.

Estos perros son más sensibles a los estímulos y pueden desarrollar un estrés excesivo. Por eso es indispensable ofrecerles un adiestramiento adecuado y familiarizarlos con todos los elementos que forman parte de su vida en un medio humano y urbano, pero sin exponerlos demasiados a estímulos nuevos. En Adiestrar-perros.com, recomendamos 3 salidas semanales a entornos nuevos, como máximo, durante la etapa de socialización.

 

#5. Sensibilidad al sonido

 

Los sonidos fuertes e inesperados son una fuente de miedo bastante común en los perros. Los perros tienen un oído muy sensible, y pueden oír frecuencias muy por encima de nuestras capacidades, a volúmenes mucho menores, y a distancias mucho mayores.

El mundo urbano está lleno de ruidos inesperados. Desde conversaciones entre humanos, el paso de coches y otros vehículos, una festividad con petardos, o el ruido constante de una obra cercana son cosas que tu perro puede no haber experimentado nunca.

Y cuando la casa es un espacio tranquilo, seguro y silencioso, el ruido de la calle puede provocar nervios hasta en el perro más tranquilo.

 

#6. Sensación de agobio

 

Los cachorros y los perros jóvenes pueden sentirse agobiados las primeras veces que quieras sacarlos a la calle. Han pasado la mayor parte de corta su vida protegidos por su madre o por sus criadores, y es bastante normal que experimenten algún tipo de ansiedad cuando se los lleva a casa por primera vez. Esas emociones desaparecen a medida que se aclimatan a su nueva forma de vida, pero esa exposición repentina puede ser demasiado para su joven cerebro. Todas esas cosas nuevas que ven, oyen y huelen en el exterior, tardan un poco más en superarse. Su instinto natural será huir. Aunque esto puede ralentizar su educación, es importante ser constante, paciente y darle un tiempo de adaptación.

 

 

#7. Mala socialización

 

Hablando de cachorros y perros jóvenes, una de las mejores cosas que puedes hacer por un perro es darle una socialización adecuada. Las primeras 16 semanas de vida son clave para la integración social de los perros con otros animales y personas. De lo contrario, podrían no aprender las bases del lenguaje corporal o del juego, y encontrarse con el miedo más adelante en su vida.

La gran mayoría de veces, los prejuicios de un perro hacia un tipo de persona (un niño que se mueve de forma brusca o un adulto haciendo deporte, por ejemplo) se debe a que no tuvo la oportunidad de socializar con ellas cuando era joven. Y eso suele volverlos temerosos. La socialización temprana de un perro es clave para convertirlo en un adulto sano y equilibrado.

 

#8. Entrenamiento anterior incompleto o inadecuado

 

El adiestramiento en positivo busca el refuerzo positivo de los comportamientos deseados. Sin embargo, puede derivar en problemas de comportamiento como la mala obediencia si no está bien conducido, por inculcar el mero interés por recibir un premio.

El adiestramiento tradicional, basado en el refuerzo negativo, no es bueno para la salud mental de los perros. La razón es que el dolor y la intimidación para enseñar o disuadir de un determinado comportamiento, genera un aprendizaje basado en el miedo y la evitación. Por todo esto, adoptar a un perro con un adiestramiento inadecuado o incompleto, puede tener consecuencias para toda vida.

El adiestramiento holístico pone el bienestar canino en el centro, y trata a cada perro como un ser único, con personalidad, intereses, y motivaciones propias. Solo así se puede cubrir sus necesidades de forma global y darle una calidad de vida óptima.

 

#9. Dolor o lesiones

 

El dolor físico es la mayor disuasión para todo. Si estás leyendo este artículo, sabemos que quieres lo mejor para tu perro. Pero si tu perro no quiere salir a la calle, obligarlo puede ser perjudicial. Observa su comportamiento y examínalo con cuidado. Esto es más frecuente en perros mayores. Además, algunas razas grandes son más propensas a sufrir enfermedades óseas y articulares, como sucede con los Pastores alemanes y la displasia de cadera.

Empieza por las patas y los pies. Las uñas rotas o demasiado largas pueden hacer que le duela caminar. También podría haber espina o astilla de madera clavada en las almohadillas.

Si tu perro muestra signos de letargo, llévalo al veterinario. Los problemas físicos podrían estar detrás del dolor de tu perro cada al levantarse o caminar.

 

#10. Ansiedad en perros mayores

 

Como a nosotros, el envejecimiento hace mucho en la mente de un perro. Tienden a desarrollar problemas de ansiedad más fácilmente que perros más jóvenes porque, entre otras cosas, ya no pueden hacer cosas que antes sí.

Y la edad puede agravar algunos de los puntos anteriores, ya que la disfunción cognitiva canina afectará a su memoria y dificultará su comprensión del nuevo entorno.

Al no ser conscientes de la causa, la exposición a un nuevo lugar puede aumentar su nivel de ansiedad, porque no saben procesarlo adecuadamente. Aunque toma tiempo, suelen superar esos miedos con una exposición regular, aunque algunos perros mayores necesitan sesiones de adaptación.

 

#11. Problemas de visión

 

Cuando un perro sufre problemas de visión, es probable que se manifieste en forma de miedo a lo desconocido. Las cataratas, el glaucoma, y otras afecciones oculares dificultan la visión de los perros.

Al no poder ver, el olfato y los sonidos quedan aislados, y eso provoca una gran inseguridad que, no obstante, se puede tratar. La clave para superar este problema es mostrarle que no hay nada que temer.

 

#12. Otros miedos

 

También es posible que la causa sea mucho más sencilla y no tenga grandes profundidades. ¿Tiene que bajar escaleras o pisar cemento caliente antes de llegar al césped? ¿Tiene que entrar a un ascensor viejo y ruidoso? ¿Hay alguien o algo que lo intimide?

Recuerda que puede bastar una mala experiencia o una situación incómoda para que tu perro desarrolle un miedo. Encontrarse ese obstáculo todos los días se volverá algo estresante, y tu perro lo querrá evitar. Busca otros caminos de salida, o ayúdalo a superar su miedo motivándolo con premios y un poco de paciencia.

 

 

#13. Depresión

 

La depresión es un trastorno que se caracteriza por provocar el deseo de estar solo, gran tristeza, decaimiento anímico, perdida de interés, perdida de placer, inhibición general, trastorno del sueño y trastornos del apetito.

Sus causas más habituales son:

  • Cambios de rutina
  • Perdida de un ser querido
  • Estrés importante
  • Cuidado materno ausente
  • Soledad
  • Aburrimiento
  • Enfermedad
  • Experiencia traumática
  • Ansiedad no tratada

 

En este artículo encontrarás una explicación más profunda y detallada.

 

#14. No quiere ponerse la correa

 

Otra causa por la que un perro no quiere salir a la calle es que no quiera ponerse la correa. Algunos perros no se la dejan poner porque el material es inadecuado, porque han tenido una experiencia negativa con ella, o como parte de un juego en el que su propietario lo persigue para ponérsela. Y en este caso, puedes necesitar la ayuda de un educador canino.

 

¿Cómo puedes ayudar a tu perro?

 

Para ayudar a tu perro a superar con éxito sus problemas de comportamiento, puedes ponerte en contacto con  adiestradores caninos  o etólogos. En Adiestrar-perros.com tenemos varios programas efectivos para tratar los miedos, el estrés, la ansiedad y la depresión. Aquí tienes algunas recomendaciones que te podrían ayudar:

 

El contra condicionamiento

 

El contra condicionamiento consiste en enseñar al perro a disfrutar de lo que más lo asusta redirigiendo la respuesta física y emocional que ha aprendido. Para ello, lo más frecuente es hacer trabajos de olfato y juego.

Si, por ejemplo, tu perro tiene miedo a todos los coches que circulan durante sus paseos diarios, puedes ir a algún lugar donde pasan coches, ponerte a una distancia que no lo incomode mucho, y poner premios en una alfombra de olfato para que los vaya buscando, o jugar con él y su juguete favorito. Así asociará los coches a una actividad positiva, verá que no hay nada que temer, y poco a poco empezará a ignorarlos.

 

Trabajar la obediencia

 

Puedes enseñarle la orden de andar sin tirar de la correa en un sitio tranquilo, y luego pedirle que lo haga en los lugares donde tiene miedo. Prémialo cuando te haga caso, y así reforzarás la conducta de andar sin tirar, y asociará la situación a una experiencia más agradable.

También hay artículos y productos diseñados para mitigar los problemas de comportamiento de los perros de manera pasiva y nada invasiva.

  • Thundershirt: un chaleco ajustable de sujeción continua que ejerce una ligera presión en el cuerpo del perro, similar a la de un abrazo, que le ayuda a sentirse más seguro. Ahora, el chaleco no resolverá el miedo o el estrés por si solo, y será importante detectar sus causas para poder hacer un trabajo específico.
  • Adaptil. Adaptil es un collar que ayuda a los perros a estar más tranquilo gracias a sus feromonas de apaciguamiento canino, que imitan los “mensajes de seguridad” que emana la madre.

 

Conclusión

 

Cuando un perro no quiere salir a la calle, hay un problema. La cuestión es identificar las casusas del miedo y trabajar para que se sienta más seguro. El miedo a la calle afecta seriamente a su bienestar. Los perros son animales de exterior, y lo necesitan, por lo que es importante abordar el problema lo antes posible.

Tras averiguar cuál es el factor desencadenante, trabaja poco a poco para ayudarles a superar sus miedos. Pero uno de los principios fundamentales para lograr un perro estable y seguro de si mismo es que enseñarle a gestionar sus emociones y a desarrollar un vínculo de confianza con su propietario.

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