Lobero irlandés

Un gigante tranquilo. Así se podría resumir al Lobero irlandés, un perro de estatura imponente pero de carácter tranquilo. Se trata de una raza amigable y deportista, paciente y sociable que hace un compañero maravilloso en cualquier hogar activo. No hay que olvidar que es un perro grande y musculoso, con un cuerpo preparado para correr.

Llamados también “loberos irlandeses”, fueron utilizados desde los tiempos del Imperio Romano como cazadores y protectores de rebaños de los lobos que abundaban en los bosques europeos.

El Lobero irlandés pertenece al grupo X – Lebreles.

 

Características físicas:

 

Características Descripción
Cuerpo Grande y musculoso
Cabeza Larga y de ancho medio.
Pelo Doble manto de pelo duro y de color gris, atigrado, rojizo, negro, blanco o leonado.
Altura 79 – 86 cm
Peso 40 – 55 kg
Esperanza de vida 6 – 8 años

Características psíquicas:

 

Características Descripción
Afección Alta (Con una correcta socialización)
Amigabilidad Alta (Con una correcta socialización)
Amigo de los niños Alta (Con una correcta socialización)
Amigo de otros animales Alta (Con una correcta socialización)
Necesidad de ejercicio Alta
Jovialidad Medio
Nivel de energía Medio
Adiestrabilidad Alta
Inteligencia Alta
Tendencia a ladrar Baja
Pérdida de pelo Baja

Historia del Lobero irlandés

 

La historia del Lobero irlandés se remonta, según su primer registro escrito, al año 391, cuando el cónsul romano Quintus Aurelius describió los 7 ejemplares que recibió de regalo.

Descendido de los que aparecían en las pinturas del Antiguo Egipto y que llegaría a los Celtas, que empezarían a criarlos, no hay consenso sobre el pelo de los primeros lebreles. Se cree que el pelo duro se impuso con su adaptación al clima irlandés.

Durante la Edad Moderna, el galgo irlandés ya se había extendido entre la nobleza y la realeza europea, y llegaría a lugares tan lejanos como Persia o la India. Fueron conservados en Irlanda para proteger los rebaños del campesinado, y la prohibición de su exportación en la primera mitad del siglo XVII mantendría su población estable hasta que la demanda y la desaparición del lobo lo acercaron a la extinción.

Durante la industrialización del XIX, el lobero irlandés ya era en símbolo de la cultura celta. George Augustus Graham se hizo con uno de los pocos ejemplares, y lo cruzó con razas como los Deerhounds o los Dogos alemanes, que es donde se sitúa la ascendencia del Lobero irlandés como lo conocemos hoy.

 

Lobero irlandés en el campo

 

Cuidado

 

Aunque sea un gigante tranquilo, un Lobero irlandés requiere una inversión generosa de tiempo y energía. De hecho, su pelo puede engañar a la vista, ya que esconde una silueta muy parecida a la de los galgos, y necesita una buena dosis de ejercicio diario – una hora, por lo menos. Son una raza ideal para deportistas, una vez que su esqueleto se ha desarrollado por completo.

Su pasado de perro de caza y de guarda le ha dado una visión privilegiada y puede salir disparado tras una potencial presa, por lo que es muy importante entrenar su obediencia para tener el control en todo momento.

Deporte

Si tienen sus necesidades deportivas cubiertas, son perros muy dóciles y tranquilos en casa y, de hecho, muchos propietarios de Loberos irlandeses hablan de la dificultad para lograr que hagan ejercicio. Les gusta la paz del hogar, son sociables, pacientes y amigables, tanto con niños como con otros animales. Son perros de rápido aprendizaje y de muy fácil entrenamiento. Pero también son conscientes de su tamaño, y no darles la educación necesaria en su infancia puede hacerlo un perro dominante -otra vez, por su utilización histórica.

Pelo

Su pelo, duro y rizado, tiene una doble capa que apenas pelecha. Cuidarlo es tan sencillo como cepillarlo un par de veces por semana. Su pelaje de doble capa es variable, y los hay que lo tienen más y menos rizado, más largo y más corto. Un baño ocasional le caerá bien, y puede suavizar temporalmente su textura.

Importante

La actividad asegura que desgasten sus uñas naturalmente, aunque es importante revisarlas con frecuencia, y recortarlas cuando las puedas escuchar. Y como perros de oreja caída, es importante revisar sus oídos con frecuencia para detectar y evitar infecciones.

 

Problemas de salud y enfermedades

 

Displasia de cadera. Enfermedad ósea, hereditaria y degenerativa que aparece durante el desarrollo de la pelvis, y que hace que la cabeza del fémur no encaje correctamente en la cadera.

Enfermedad de Von Willenbrand. Condición hereditaria, parecida a la hemofilia, que afecta a la cicatrización.

Dilatación y vólvulo gástrico (Torsión gástrica). Frecuente sobre todo en perros grandes, se produce cuando una gran ingesta o acumulación de gases en el estómago provoca el giro del intestino y la interrupción del riego sanguíneo. Es mortal si no se trata inmediatamente.

Riesgos bajo anestesia. El galgo -los galgos en general- tienen un ritmo metabólico más lento, y eso los pone en riesgo bajo anestesia. Tu veterinario de confianza debería estar al tanto de esto.

Además, se observa una mayor propensión sufrir problemas como:

  • Problemas cardiacos
  • Problemas hepáticos
  • Cáncer
  • Epilepsia
  • Neumonía
  • Hipotiroidismo
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