Quien tiene un perro sabe que los perros tienen emociones. Y aunque no pueden verbalizarlas, comunican cómo se sienten a través de su comportamiento y su lenguaje corporal. Muchas de esas conductas están relacionadas con la felicidad, la relajación, el miedo, el estrés e incluso el dolor.

En Adiestrar Perros creemos que entender el lenguaje corporal de los perros es el primer paso para comprender su estado emocional. Por eso, queremos profundizar un poco en ellas, con el objetivo de que todo el mundo las entienda y pueda, así, mejorar la relación con su perro.

 

¿Cuáles son las emociones de los perros?

 

Antes de entrar de lleno en cómo se manifiestan las emociones de los perros vamos a enumerarlas:

  • Tristeza
  • Ansiedad / estrés
  • Sorpresa
  • Enfado
  • Curiosidad
  • Afecto y amor
  • Alegría
  • Miedo
  • Asco
  • Celos
  • Empatía
  • Culpa*
  • Orgullo*

 

* La culpa o el orgullo como tales aún están en curso de estudio sin que haya resultados concluyentes. Para Alexandra Horowitz, a quien ya mencionamos en nuestro artículo sobre la inteligencia de los perros, es discutible. Horowitz considera que estas emociones son antropomorfizaciones, sesgadas por nuestra tendencia a explicar realidades animales desde la óptica humana.

Miles de años de convivencia hacen que algunos indicios, como el desarrollo del músculo ocular que les permite alzar la ceja para enternecernos, se asocien a la culpa o a la manipulación. Pero a la vez, Horowitz los define como “señales de apaciguamiento” con las que los perros intentan evitar el conflicto. Queda por descifrar el rol desempeñado por los humanos en la adquisición y el aprendizaje de estas emociones.

Tristeza y ansiedad por separación

 

Es frecuente ver a perros gemir, ladrar y aullar cuando su propietario sale y deja a su perro solo. En ocasiones arañan la puerta, caminan de un lado a otro, miran insistentemente por la ventanas y jadean.

Muchos propietarios ven estos comportamientos y piensan, simplemente, que su perro está triste. Pero en realidad, estas suelen ser señales de estrés y de ansiedad por separación.

La diferencia entre ambas emociones puede ser más o menos sutil, pero el impacto en su bienestar puede ser más serio de lo que imaginas. Y en esos casos, es muy importante recurrir a un etólogo canino para identificar el problema de base y, sobre todo, su causa.

 

Las emociones de los perros

Photo by Ryan Walton on Unsplash

Vergüenza, culpa y sumisión

 

También es frecuente sorprender a un perro haciendo algo que sabe que no está permitido, y pensar que agacha la cabeza por culpa. Los perros que aparecen en los denominados vídeos de “vergüenza canina” parecen adoptar una postura encogida que nosotros, espectadores, percibimos como vergüenza.

Puede que intenten evitar a su dueño, sea desviando la mirada o huyendo discretamente de la escena. Incluso pueden tumbarse en actitud sumisa, de lado o de espaldas.

Lo normal es pensar que el perro sabe que ha hecho algo malo y que se siente culpable porque lo han sorprendido. Pero más que evitar por culpa o por vergüenza, la investigación actual sugiere que los perros aprenden a leer nuestro lenguaje corporal y a asociar sus conductas a nuestras reacciones.

Los perros saben cuándo estamos molestos, y muchos han aprendido a mostrarse sumisos para apaciguarnos. Es una conducta normal, y no necesariamente significa que un perro haya sido maltratado en el pasado, o siquiera que sepa qué ha hecho para que su propietario esté molesto.

 

Miedo

 

No a todos los perros les gusta ir al veterinario; a algunos les aterroriza. Una reacción habitual es hacerse lo más pequeños posible, encogerse y bajar la cabeza. Incluso los hay que se esconden detrás de su propietario o intentan huir cuando el veterinario se acerca. Esas son señales relativamente fáciles de detectar.

Otros se esconden en un rincón y gruñen cuando se los intenta subir a la mesa de exploración. Recuerda que, ante el miedo y el estrés, los animales recurren a la lucha o a la huida. Y cuando la huida es imposible, la agresividad es la respuesta instintiva.

Hay muchos profesionales capacitados y certificados para manejar correctamente a perros con miedo o bajo estrés, que saben cómo acercarse a un perro de la manera menos estresante posible. También los hay que, por falta de experiencia o de cuidado, pueden aumentar el miedo.

En nuestro artículo sobre cómo manejar a tu perro sin que se estrese explicamos algunos ejercicios que te ayudarán a convertir estas visitas al veterinario o a la peluquería en experiencias agradables para él.

Ni todo el mundo trabaja igual, ni tu perro confía en todo el mundo por igual. Nadie conoce mejor a un perro que su propietario. Lo mejor es observarlo y ayudarlo a confiar y a mantenerse tranquilo teniendo, por ejemplo, un veterinario de confianza.

 

Dolor y mal humor

 

Empecemos por un ejemplo.
Si alguna vez has llevado a tu perro al veterinario para una operación, le habrán dado medicación para paliar el dolor “cuando lo necesite”. Lo difícil es saber cuándo o cuánto le duele algo y, por tanto, cuándo hay que dársela. Y la medicación puede afectar, directa o indirectamente, a su estado de ánimo.

Las señales de dolor en los perros son más sutiles que en los humanos. Ante el dolor, los perros pueden no gritar o vocalizar, sino simplemente mostrarse abatidos o desganados. Pueden incluir cambios en sus hábitos de comida y bebida, o en su sociabilidad. Si tu perro pierde repentinamente el interés por la comida, o deja de alegrarse con los invitados de la casa, es posible que se deba al dolor y no tanto al mal humor. Si detectas conductas como estas, visita a tu veterinario para asegurarte de que no ocurre nada grave.

Las emociones de los perros son reales. Pero perros y humanos hablamos lenguajes distintos, y no siempre los interpretamos adecuadamente. La clave está en saber leer su lenguaje corporal y las señales de comportamiento del perro para saber qué emoción siente en cada momento: desde sus orejas hasta los movimientos de su cola.
Los humanos tendemos a racionalizar nuestras emociones, y a menudo las proyectamos sobre los perros, antropomorfizando las suyas, poniendo en riesgo su salud física, mental, y relacional.

 

Conclusión

Si aprendes los fundamentos del lenguaje corporal canino, serás capaz de entender cómo se sienten los perros y qué intentan comunicar en cada situación.
Nuestros cursos de adiestramiento canino se apoyan en estudios corroborados por la ciencia y la psicología y la etología canina. Consideran la inteligencia canina, sus necesidades básicas y su integración en los medios sociales humanos con el objetivo de asegurar su bienestar y su equilibrio emocional.

Miles de años de convivencia son motivo suficiente para aprender a entenderlos.

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