La depresión en los perros existe. Igual que en los humanos, aunque no tengan la misma capacidad de razonamiento y comunicación, los perros pueden sufrir ocasionalmente cuadros de depresión. Detectarla a tiempo es muy importante para evitar que altere sus emociones y que prolongue o cronifique el problema. Hoy, en Adiestrar Perros, hablamos de depresión.

 

¿Qué es la depresión?

 

La depresión es un trastorno afectivo y del estado de ánimo, temporal o crónico, y asociado a factores sociales, ambientales, o biológicos, que la distinguen de un simple episodio de tristeza. Con ella suelen cambiar los flujos neuroquímicos que, mantenidos en el tiempo, hacen que el sistema nervioso central experimente cambios que pueden dificultar su reequilibrio.

En el caso de los perros, no es un trastorno clínico tan complejo como en las personas: no están sujetos a las mismas estructuras y normas sociales que nosotros. Por ejemplo, no sufren los estreses derivados de la economía o de la proyección existencial a largo plazo.

Cuando los perros están deprimidos, se muestran tristes y retraídos. Incluso pueden perder el interés por el juego o por la comida. Pero la depresión en los perros tiene solución. Y a menudo, el primer paso para tratarla es llevarlo al veterinario para evaluar su alcance y, sobre todo, sus causas.

 

Causas de la depresión en los perros

 

Las casusas más habituales de la depresión canina son:

  • Cambios de rutina
  • Pérdida de un individuo querido
  • Estrés importante
  • Cuidados maternos ausentes
  • Soledad
  • Aburrimiento
  • Enfermedad
  • Experiencia traumática
  • Ansiedad que no fue tratada

 

Enfermedad física

 

Muchos problemas de salud hacen que los perros actúen a desgana y muestren una evidente falta de interés por la comida, el juego, o incluso el afecto. Si hay algún síntoma adicional, como problemas digestivos, dolor, o cambios físicos (en el pelo, el color de sus encías,…) lo mejor es que contactes a tu veterinario de confianza.

Es importante descartar las causas físicas de un comportamiento anormal. De lo contrario, es probable que las cosas empeoren y tengas que llevarlo a urgencias. Si efectivamente hay un problema de salud, bastará con seguir el tratamiento recomendado. Con suerte, la depresión de tu perro mejorará cuando se recupere de la enfermedad.
Y si no hay una causa física, puede deberse a algún problema de comportamiento.

 

Duelo

 

Los perros pueden llorar la pérdida o la ausencia de compañeros, tanto humanos como animales. Por ejemplo, si un miembro de la familia o un perro vecino se ha ido de vacaciones, se ha mudado, o ha muerto.

No hay forma de explicarle estas situaciones a un perro. La pérdida de un compañero de juegos, especialmente en casa, puede ser motivo de depresión canina. Puede que no lo notemos, pero los perros nos echan de menos cuando no estamos.

 

Cambios de entorno

 

Una nueva casa, un cambio importante como una reforma, o incluso el clima, pueden afectar negativamente a un perro sano y feliz. Por lo general, los perros tardan en adaptarse a los cambios importantes en su entorno, y lo mejor es ayudarle a familiarizarse con el nuevo para que, poco a poco, se acostumbre. Eso, y no descartar la ayuda de un adiestrador canino profesional.

En caso de adopción, intenta averiguar su historia anterior para encontrar la mejor manera de que se integre a su nuevo hogar.

 

Miedo

 

Un perro puede tener miedo, o una fobia que le haga parecer deprimido. El miedo puede manifestarse de maneras muy diversas en cada perro según su personalidad y su pasado. También es posible que intenten no parecer asustados, para parecer menos vulnerables, o que se retiren de actividades normales para protegerse.

 

El propietario

 

Algunos perros se deprimen si su dueño pasa mucho tiempo fuera de casa. La nueva ley de animales de compañía contempla este escenario y establece la prohibición de dejar a un perro sin supervisión durante más de 24 horas. Sin embargo, eso no soluciona el aburrimiento de la soledad, y puede derivar en otros problemas.

La depresión en los perros puede presentar síntomas similares a los de la ansiedad por separación, con la diferencia de que el perro no está “actuando” para llamar la atención, sino que está, efectivamente, deprimido.

 

Y en algunos casos, la depresión puede tener una causa indeterminada, cosa que puede ser muy frustrante.

 

¿Qué hacer si tu perro está deprimido?

 

Un deterioro lento y la pérdida de iniciativa son indicios definitivos de que algo no va bien.
En ese caso, deberías llevarlo inmediatamente al veterinario para que lo evalúe. Si se descarta que la causa sea una enfermedad física, considera la posibilidad de hacer algunos cambios en casa para que su vida vuelva a ser entretenida. Por ejemplo, hacer ejercicio con él es un muy buen comienzo.

 

Apoyo del propietario

 

Establecer un vínculo sólido basado en la confianza y la complicidad pasa necesariamente por dedicarle tiempo de calidad. Es importante que apoyes a su perro siguiendo las pautas que te dé un profesional, para sacarlo de su estado depresivo. Porque un pero deprimido no es consciente de lo que le está pasando.

 

Emociones positivas

 

Haz actividades divertidas: juegos, trucos divertidos y entrenamiento general para aumentar su motivación. Darle masajes y un contacto afectivo tranquilo le ayudará a relajarse y le dará confianza.

Déjalo contactar y jugar con otros perros, y olfatear tranquilamente cuando lo pasees con correa. Hacerlo con prisa solo le transmitirá tu tensión.

Que el perro tenga un cierto control de su entorno

 

Mantén los horarios y la rutina habitual, para así darle una mayor sensación de seguridad y aumentar su confianza. También puedes hacer ejercicios que fomenten la proactividad con su entorno: búsqueda, juegos de olfato y reconocimiento.
Haz ejercicios que lo ayuden a ser autónomo y le den tranquilidad.

 

Darle más confianza y seguridad

 

Es normal que quieras darle más cariño a tu perro si lo ves deprimido. Eso no es intrínsecamente malo, pero darle demasiada atención de forma puntual puede reforzar el comportamiento: el perro no entenderá qué ha hecho bien para recibir tal premio.
También es muy importante mantener los horarios y la rutina habitual, para así darle una mayor sensación de seguridad y aumentar su confianza.

 

Alimentación

 

Darle una dieta de calidad basada en alimentos que aumentan la serotonina ayudarán al perro a estar más animado. Si somos lo que comemos, los perros también. La buena alimentación canina es crucial para que tenga buena salud física y mental.

 

Otro perro

 

Otra opción es adquirir otro perro. Esto puede ser muy útil si la depresión se debe a la pérdida de un compañero, amigo o familiar. Pero si tu perro no acepta al nuevo perro podrían empeorar las cosas. Los perros nuevos pueden ser una fuente de estrés y de agitación, lo que puede crear más problemas. En ese caso, un educador canino puede ayudar a que la integración sea más suave y que así gane un compañero de juego.

Si ninguna de estas opciones ayuda, será más importante todavía acudir a un etólogo canino o a un veterinario. A veces se piensa en la medicación como último recurso, pero hay casos en los que es necesaria.

Atención y reacción

 

Ayudar a un perro deprimido es importante para su calidad de vida, su salud y su bienestar.
Los signos de depresión pueden parecerse mucho a los de una enfermedad. Y aunque la depresión en los perros pueda resolverse con el paso del tiempo, es importante ser proactivo. Detectar los cambios de comportamiento es clave para actuar a tiempo y volver a tener un perro feliz.

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