Mucha gente prefiere ir a una peluquería canina para los cuidados de su perro. Es una manera muy cómoda de cubrir las necesidades de aseo e higiene, fundamentales para que esté en buena salud. Sin embargo, algunas situaciones como cortarle las uñas, cepillarlo o acudir el veterinario requerirán manejar a tu perro. Son momentos en los que el perro debe quedarse quieto, y ocurrirán muchas veces en su vida. La falta de costumbre puede hacer que tu perro lo pase mal y se estrese mucho.

Por eso, en este artículo quiero dar algunos trucos que a ti te permitirán hacerle estas situaciones más agradables. En Adiestrar Perros trabajamos para una correcta adaptación del perro a su entorno.

¿Por qué manejar a tu perro lo estresa?

No todos los perros toleran que los manejen. La higiene y las revisiones con el veterinario pueden ser situaciones delicadas capaces de generarle estrés y ansiedad. Como en los humanos, el miedo a lo desconocido existe. Y como en todo lo relativo a la socialización, el manejo de tu perro depende de que esté acostumbrado a que tú ( u otra persona) puedas tocarlo o manipularlo, y que relacione las manipulaciones con una situación agradable.

Lo mejor es trabajar estas situaciones cuando el perro esté relajado, e involucrar a las personas de su círculo social, por supuesto, si ambos quieren.

Y lo ideal es hacerlo cuando el perro todavía es un cachorro. El aprendizaje será mucho más rápido, y fácil de realizar. Con perros adultos se debe tener más paciencia. Su experiencia previa y su personalidad son factores delicados por los que se aconseja consultar con un adiestrador de perros.

Trucos para manejar a tu perro sin que se estrese

Aseo y cepillado

Aunque el cepillado depende en gran medida de la raza y del pelaje que tenga tu perro, el aseo general nunca debe ser cuestionado. Todos los perros necesitan lavado, peluquería y cepillado de dientes con frecuencia. No es solo una cuestión de limpieza aparente, sino de salud y de prevención.
Juega con tu perro a hacerle revisiones y cepillarlo. Por un lado aprenderás mucho sobre el cuerpo y la sensibilidad de tu perro. Por el otro, él se acostumbrará al contacto físico en profundidad.

Para que tu perro asocie estas manipulaciones con una situación agradable, puede utilizar premios mientras lo cepillas, le limpias los dientes o le cortas las uñas.
Puedes hacer estos ejercicios cuando el perro esté cansado, y es importante hacerlo de manera progresiva. Recuerda que se trata de lograr una experiencia positiva.

  • Deja que se familiarice con los utensilios. Permite que los huela y los inspeccione, y prémialo rápidamente cuando se acerque a ellos por primera vez. Evitarás que tenga miedo a unos objetos que no ha visto nunca.
  • Examina el cuerpo de tu perro por partes, y prémialo por cada una.
  • Luego profundiza. Primero una oreja. Refuerza. Luego la otra. Refuerza. Las encías.
  • Intenta abrir su boca suavemente.

Puedes hacer lo mismo con el cepillo, para que se sienta cómodo con la situación. El objetivo es que tu perro aprenda a tolerar y a disfrutar gradualmente del cepillado y la inspección.

Si aún así vas a llevarlo a una peluquería canina, procura visitarla antes con él. Si se familiariza con el lugar y con el personal, todo será más fácil.

Cómo manejar a tu perro sin que se estrese

Photo by Kristine Tanne on Unsplash

Cortarle las uñas

Las uñas de los perros crecen de forma continua y es importante mantenerlas. No hacerlo puede provocarle molestias y daños a largo plazo por dos motivos:

  • El hiponiquio es la vena que crece junto a la uña. Una técnica incorrecta puede cortarla, y aunque no es algo grave, es doloroso y sangra mucho.
  • Las uñas largas o poco desgastadas ejercen presión dentro de la pata, y hacen que pierda comodidad en algunos puntos de apoyo. A largo plazo esto desplaza la fuerza de cada músculo para sostener el peso del perro en cada situación, y puede provocarle serios dolores.

A muchos perros no les gusta que les toquen las patas, y esto es consecuencia directa de cortarle las uñas a la fuerza. La mejor manera de habituarlo es avanzar gradualmente, reforzando comportamientos relajados.

Si el perro tolera el cepillado y está relajado, puedes hacer simulaciones para que lo normalice:

  • Cógele una pata y dale un toque en la uña con el cortauñas. Refuerza inmediatamente y repite.
  • Cuando lo veas lo veas tranquilo, aumenta el número de toques por refuerzo.
  • Cuando se acostumbre, cógele un dedo con una mano y haz cortes al aire con el cortaúñas. Refuerza. Al cabo de un tiempo (¡y unos refuerzos!) se habrá habituado al sonido y a la sujeción.
  • Puedes probar cortar un trozo pequeño de la uña, aunque es importante que observes su reacción al acercar el cortaúñas. Si no está totalmente relajado deberás seguir con el juego y el refuerzo.

El objetivo aquí no es cortarle las uñas sino que acepte algo que va a suceder muchas veces en su vida.

Ir al veterinario

A muchos perros les basta una visita al veterinario para asociarlo con una experiencia negativa. Un lugar nuevo y al que, en general, no va si no hay un problema. Un lugar donde escucha ladridos, aullidos y llantos, donde percibe olores desconocidos y donde ve perros aquejados de algún sufrimiento. Si además se les abraza para inmovilizarlos o se les restringe físicamente para practicar alguna intervención, el trauma está asegurado.

No podemos anticipar una urgencia o una enfermedad. Pero sí una visita rutinaria, de esas que hay que hacer una vez al año. Como con las peluquerías caninas, déjalo reconocer la clínica antes de la primera visita para que sepa dónde está yendo. Refuerza su conducta exploratoria, por supuesto, siempre con el permiso de la clínica.

Puedes facilitar el trabajo del veterinario manipulando tú a tu perro y quedándote siempre con él, para que esté lo más tranquilo posible. Háblale de manera tranquila, acarícialo y dale premios.

En resumen

La habituación es un proceso lento y decreciente, pero el progreso se ve rápido. Si al empezar le dabas un premio por cada avance que hicieras, deberías llegar al punto de darle un solo premio por toda la sesión de cepillado, revisión o visita.

  • Deja que tu perro huela los utensilios.
  • En las primeras sesiones es mejor trabajar con el perro cansado.
  • Trabaja de manera muy progresiva: las reacciones de tu perro marcarán el ritmo,.
  • Utiliza premios para hacer las manipulaciones más agradables
  • Manipula a tu perro con cierta frecuencia, no solo cuando lo necesites. Si lo haces como un juego lo estarás entrenando para estas situaciones

En Adiestrar Perros creemos que el contacto físico y la exploración en el ámbito del aseo son buenas formas de fomentar una relación de confianza con tu perro, y de controlar su estado de salud. Podrás identificar rápidamente si tiene alguna herida o le duele alguna parte de su cuerpo.
Al trabajar las manipulaciones de forma positiva, ayudarás a tu perro a estar relajado en situaciones que se presentarán a menudo en su vida.

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